Alberto Villarroya, optometrista: "La mioquimia a menudo se desencadena por cosas como estrés, fatiga, demasiada cafeína..."
Un temblor leve en el párpado que aparece sin previo aviso puede resultar desconcertante. Aunque suele durar apenas unos segundos o minutos, la sensación es lo bastante persistente como para inquietar. Ese pequeño movimiento involuntario tiene nombre: mioquimia palpebral, y según el optometrista Alberto Villarroya, es mucho más común —y menos grave— de lo que parece.
“La mioquimia palpebral es ese temblorcillo involuntario del párpado que aparece sin avisar y resulta más molesto que grave”, explica el especialista. Se trata de una contracción muscular involuntaria, generalmente en el párpado inferior, causada por una hiperexcitabilidad de las fibras nerviosas que activan el músculo. Es decir, el nervio se “sobreestimula” y provoca ese pequeño espasmo repetitivo que muchos han sentido alguna vez frente al espejo o mientras trabajan.
Villarroya señala que “la mioquimia a menudo se desencadena por cosas como estrés, fatiga, demasiada cafeína, sobrecarga de pantalla u ojos secos e irritados”. El estilo de vida actual, marcado por largas jornadas frente al ordenador y un consumo elevado de estimulantes, favorece este tipo de molestias.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no reviste gravedad. “Es muy común y, en la mayoría de los casos, inofensivo”, insiste el optometrista. De hecho, lo habitual es que desaparezca por sí solo cuando se corrigen los factores que la provocan. Dormir mejor, reducir el café, hacer pausas visuales frecuentes y tratar la sequedad ocular suelen ser medidas suficientes para que el párpado deje de temblar.
El cuerpo, muchas veces, solo está pidiendo un descanso. El propio Villarroya lo resume de forma clara: la mayoría de las veces no hay una enfermedad detrás, sino una señal de sobrecarga física o mental. Escuchar esas señales y ajustar hábitos puede evitar que el síntoma se repita.
Ahora bien, conviene prestar atención si el espasmo se prolonga durante semanas, se extiende a otras zonas de la cara o aparece acompañado de otros síntomas. En esos casos, el especialista recomienda consultar con un profesional para descartar problemas neurológicos u otras alteraciones menos frecuentes.
Mientras tanto, si el párpado vuelve a temblar sin avisar, la explicación suele ser sencilla: exceso de tensión, pocas horas de sueño o demasiadas horas frente a la pantalla. Reducir el ritmo puede ser el mejor tratamiento.
Un temblor leve en el párpado que aparece sin previo aviso puede resultar desconcertante. Aunque suele durar apenas unos segundos o minutos, la sensación es lo bastante persistente como para inquietar. Ese pequeño movimiento involuntario tiene nombre: mioquimia palpebral, y según el optometrista Alberto Villarroya, es mucho más común —y menos grave— de lo que parece.
Contenido original en https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2026-02-24/alberto-villarroya-optometrista-mioquimia-desencadena-estres-fatiga-1qrt_4308144/
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